martes, 25 de mayo de 2010

1ª Parte¿Cómo hacer jabón? - Precauciones

Muy importante
Lo más importante a tener en cuenta es la peligrosidad de la sosa. Es peligrosa y hay que mantenerla fuera del alcance de los niños y de los animales. Cuando se mezclan con el agua se produce la lejía que al contacto con la piel puede producir quemaduras químicas importantes y en los ojos ya ni te cuento. Siguiendo las simples indicaciones que vienen a continuación el riesgo es mínimo.
El cálculo correcto de la lejía necesaria para saponificar las grasas también es un factor importante ya que un exceso de lejía supondría un residuo cáustico en el jabón resultante.
Esto es importante ya que muchas recetas que circulan no toman en cuenta el posterior uso del jabón. No es lo mismo un jabón pensado para lavar la ropa, que para limpiar la piel o el cabello. Lógicamente hay que tener cuidado sobre todo con el uso sobre los segundos. Un jabón con exceso de sosa puede dañarlos, cuando un jabón bien preparado debe ser bueno y específico para cada uso. (Aclararé más adelante sobre esto).
Debemos protegernos mientras manipulamos los álcalis con unas gafas para evitar salpicaduras en los ojos y con unos guantes para evitar el contacto con las manos. Es conveniente (si quieres) proteger la ropa con un delantal ya que las salpicaduras de la lejía cáustica la estropea. Es muy recomendable mezclar el agua con el álcali en un lugar al aire libre o en su defecto bajo una campana extractora. Una mascarilla también impedirá que respiremos los gases que emana el calor de la reacción.

En general si además llevamos ropas con mangas largas, pantalones largos y calzado cerrado limitaremos mucho la posibilidad de contacto de la lejía con la piel. Lo más peligroso de todo este asunto es cuando batimos la masa con la batidora. Es en ese momento cuando más fácil es que se produzcan salpicaduras y por eso ahí debemos extremar la precaución. Manteniendo bien sumergida la batidora antes de pulsar el botón reducimos el riesgo.

En caso de contacto con la lejía o con la masa del jabón sin saponificar hay que lavar con abundante agua varias veces. En caso de contacto con los ojos hay que lavar abundantemente durante unos minutos y acudir inmediatamente al médico. Es bueno mantener una botella de vinagre cerca pues éste neutraliza la reacción echando un chorro en la parte de la piel que entró en contacto (en los ojos no lo tengo tan claro…).

Todas estas advertencias son para mostrar el peligro real que entraña la lejía cáustica pero con un uso racional, cuidadoso y ordenado no tiene porqué entrañar verdadero riesgo.

Otro factor a tener en cuenta son los aceites esenciales. Algunos de ellos son bastante corrosivos. No tan peligrosos como los álcalis pero si lo suficiente como para tener que evitar el contacto directo con la piel y si se produjese ese contacto hay que lavar también abundantemente. Otro peligro que entrañan es el derrame. Ahí más que nada es el residuo oloroso que en algunos casos puede durar muchos días y, aun siendo de un buen olor, ser bastante desagradable.
Por otro lado, aún al haber terminado el jabón, cuando ya ha saponificado, no hay peligro pero agrede a la piel con el contacto. Sólo cuando ha pasado entre 4 y 6 semanas después de terminado puedes estar segur@ de que el jabón es inocuo, otra forma de comprobarlo es tocar con la punta de la lengua la superficie del jabón. Si deja picor es que no está listo para usarse (para la piel, claro).

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