martes, 25 de mayo de 2010

¿Cómo hacer jabón? - 2ª Parte: Pasos

El método más sencillo es el proceso en frío. Se denomina así a la elaboración de jabón sin fuente calorífica externa. Se parte de unas grasas a una temperatura baja y éstas, debido a la reacción de la saponificación, experimentan un aumento de temperatura que puede llevar al jabón a la fase de gelificación. Antes que nada debemos dar un repaso a las medidas de seguridad.

Lo primero que tenemos que preparar es la lejía. Esta se obtiene mediante la mezcla de agua y sosa. Pesamos cuidadosamente la sosa en un recipiente y el agua en otro y añadimos el primero poco a poco sobre el segundo, removiendo lentamente con cuidado de no salpicar.

El agua alcanzará gran temperatura en cuestión de segundos. Es por esto importante que la temperatura de partida del agua sea baja ya que si está caliente puede llegar a hervir y salpicar la lejía. Incluso, si queremos que no suba mucho la temperatura, podemos congelar en cubitos previamente el agua. Una vez mezclados, la lejía tiene un aspecto blanquecino un poco turbio. La dejamos reposar hasta que se vuelva totalmente transparente.
Es conveniente dejarlo reposar unos 10 minutos antes de seguir. Mientras, se pesa el aceite.
(Nota: si vas a removerlo a mano, quizá es más conveniente añadir el aceite sin esperar más que quizá un par de minutos, pues los jabones de oliva tardan bastante en saponificar, y cuanto más fría esté la lejía, más tarda en hacerlo).
Se puede verter el aceite sobre la lejía o la lejía sobre el aceite. Se empieza a verter al tiempo que empezamos a remover, sin parar y siempre en la misma dirección, si no puede cortarse y fastidiarse (*Nota abajo). Batimos hasta que queden todos los ingredientes bien emulsionados, en varias ocasiones hasta que alcancemos el punto de traza. Es conveniente echar la sal a mitad o principios del proceso para que pueda disolverse. Otros ingredientes como la arcilla o los aceites esenciales se añaden en el punto de traza, esto es, cuando al caer unas gotas encima del resto de la masa, queda su forma encima, como una natilla.
Una vez que todo esté bien mezclado y la masa resulte completamente homogénea la vertemos en los moldes. Aislamos el molde tapándolo con mantas o toallas (esto no es necesario si se ha hecho poca cantidad o en moldes pequeños).
En las 24 a 48 horas siguientes el jabón solidificará. Una vez que estemos seguros de que no se deforma al tocarlo procedemos a su desmoldado y, si es el caso, su corte.
Ya solo hay que dejarlo curar de 4 a 6 semanas. En el caso del jabón para la limpieza puede usarse a la tercera semana más o menos.
Algunas anotaciones: la sosa la venden en droguerías y en algunos chinos, tiene que ser de 99% pureza (o 95% también). El agua preferentemente destilada, para que no precipite el magnesio, cloro o calcio y se formen otros compuestos.

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