viernes, 24 de septiembre de 2010

Unos briconsejos a la hora de hacer jabón

Voy a ir haciendo una lista con algunos consejos o detalles tontos pero importantes para que no se pifie por una bobada el experimento. Por ejemplo, estos son los que se me ocurren ahora:

- Antes de empezar, haz un repaso de todo lo que vas a hacer, lo que vas a necesitar, y mantenlo todo cerca, puede que en un mal momento te acuerdes de algo importante. Si vas a necesitar varios ingredientes o herramientas, piensa cuáles y en qué momento vas a utilizarlos, o incluso colócalos por orden según los vayas necesitando.

- Que una o más veces te haya salido bien, no significa que a la próxima puedas hacerlo a la pata coja! No te confies y piensa bien lo que tienes que hacer.

- Sobre la sal: creo que lo mejor a la hora de echarla es habiéndola diluido antes en un poco de agua (menos de medio vaso, aunque depende más que nada de la cantidad de jabón que hagas y por ende de la sal que necesite), si va a ser mucha agua (quizá como más de 20 o 30 mL. asegúrate de descontarla del agua inicial (la que mezclas con la sosa), o sea, si ese agua inicial es de 500 mL y tú vas a diluir la sal en 50 mL, vierte 450 mL de ese agua inicial. Ya disuelta en el agua, la viertes cuando se haya llegado a la saponificación, en el momento de traza, y sigue removiendo para mezclarlo todo bien. Todo esto es para que la sal quede bien disuelta en el jabón y no nos arriesguemos a que no de tiempo de haberle diluido si la echamos tal cual (sobre todo si lo haces removiendo manualmente, que suele quedarse en el fondo. La sal en el jabón sirve para neutralizarlo (que no llegar a pH 7, si no rebajar el pH) y para endurecerlo también. Se suele echar un 1% del peso de los aceites, por ejemplo, si son 1000 gramos de aceite de oliva, serían 10 gramos de sal.

- Aún si has calculado cuántos moldes te hacen falta, cuenta con alguno más por si te sobra, para aprovecharlo.

- Deja enfriar la lejía (el agua con la sosa) unos minutos antes de empezar. ¡No lo hagas del tirón! Suele tardar entre 20 min y media hora.

- Si quieres hacer el jabón con alguna infusión, el truco está en sustituir esa infusión por el agua. Pero OJO! Tiene que estar congelada. La forma de hacerlo es así: sabiendo la cantidad de agua para la cantidad de jabón que quieres hacer, mídela y esa será el agua con que hagas la infusión. Una vez hecha (tápala para que no se evapore y varíe mucho la cantidad de agua), viértela en cubiteras o en cualquier molde que luego sea sencillo de desmoldar (preferible las cubiteras o moldes pequeños). Congélalo. Cuando te dispongas a trabajar, sácalo del congelador y échalo a dónde vayas a hacer el jabón. Mide la sosa y vé echándola despacio sobre el hielo-infusión y removiendo mientras se deshace. Verás como se deshace rápido pues la reacción produce mucho calor. Esa es la idea y la forma de hacerlo, no tiene sentido hacerlo sin haberlo congelado antes porque la sosa quemará la infusión y no quedarán las propiedades, que es lo que queremos. Si tu idea es echar un poco de infusión al final, en la traza, para que coja propiedades o aroma, siento decir que no funciona! O al menos nada comparado con la forma ya explicada. El aroma de las infusiones es muy débil como para aromatizar el jabón.

- Si quieres añadir algún ingrediente más como avena, arcillas, aceites esenciales, cacao en polvo, etc, el momento de hacerlo es en la traza, removiendo después para remezclarlo todo otra vez.

- A veces, a la hora de estar haciendo el jabón, le da por llegar a la traza y endurecerse como una piedra (o casi) de un momento a otro. Eso le puede pasar hasta al más experimentado. Las causas pueden ser (suelen ser) una esencia de origen artificial o una fragancia (mayormente estos) que le hayas echado.

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